martes, 22 de septiembre de 2009

Sit Down my friend

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Disfruta de ese silencio acompasado que te concede la música elegida, y que emerge del artefacto inventado para comprimir son. Observa desde ese refugio los detalles que fluyen con habitual normalidad, enfundados en la banda sonora que estas gozando sereno. Deja que se vuelvan extraordinarios y que protagonicen historias a tu voluntad. De amor, de pasión, de celos, de ternura, de ambición. Que ese contoneo corporal producido por el vaivén del tren, sea en realidad un baile armónico al compás de tu cantinela. Que esos figurantes sean entrañables, amigos, espléndidos, dignos de ser conocidos. Que no parezca un sueño. Que la salida del túnel sea sinónimo de libertad, que esas casas bajitas que le van ganando terreno al vaho del cristal, sea el escape sin retorno de la ciudad. Que los raíles te lleven a donde ellos quieran, pero que sea lejos, muy lejos. Donde al bajar esté lloviendo a mares y donde la espesa bruma no te haga preconcebir de inmediato. Donde no importe arrojarse a la hierba mojada y rodar, rodar y reír, reír y rodar. Donde el sol emerja en el mejor momento para avistar lo desconocido, para descubrir y regresar, regresar para exponer, compartir y perdonar. Recapacitar. Poder resarcirse, y decir todo aquello que no se dijo, acariciar una cara suave, arrugada, añeja. Volverse a subir a unos pies más grandes que los tuyos, cabalgar sobre un corcel en forma de rodillas o trepar por una espalda amplia y confortable. Llevarte allí, donde rechazaste una vez que te llevara, donde poder explicarle quien eres ahora. El orgullo en sus ojos en forma de lágrima derramada de satisfacción que te señale el camino a seguir, el consejo a tener en cuenta, el billete de vuelta a casa. Aprovecha la silueta desapareciendo en la lejanía para sonreír, para dar el do de pecho en la canción que ya termina, para tragar saliva, para iluminar de nuevo el túnel de regreso, para confundirle con la muchedumbre que te rodea. Aprovecha para despedirte de esos actores interinos, para besar a la chica de gafas, para despeinar al mocoso del balón, para asesorar al sabelotodo y para abrazar al controvertido de la camiseta roja, hasta que el desfallecimiento del tecnológico aparato para comprimir sueños te devuelva al ruidoso despertar.


Sweet Thing








































































































3 comentarios:

Jose dijo...

Me gusta la foto en la que estáis como dos simbas entre la maleza. La bondad entre la maleza. O algo así ; )

María Diez dijo...

Buen reportaje, como todos los tuyos, es un placer poder ver de nuevo tu blog.
Un abrazo

juliobcn dijo...

* Bonito juego de palabrejas. Thanks.

* Bienvenida de nuevo María. Veo que vienes cargadita de esencias.
Un abrazo.