martes, 15 de abril de 2008

Like a Bird y La máquina teletrasportadora.


¿No os parece que los genios están tardando demasiado tiempo en inventar la máquina teletransportadora?... ¿o la máquina del tiempo en su defecto?
Cuando era niño, pensaba que estos artilugios estarían a disposición de mi madurez. Pero creo, sin temor a equivocarme, que a día de hoy las películas de la época iban demasiado rápido. Solo hay que recordar Star Trek o una serie muy popular emitida a finales de los 70 llamada Espacio 1999, vaya!!! ya han pasado nueve años de ese futurible presente espacial y parece que se ha convertido en un triste pasado añejo.



En cualquier caso y mientras los genios siguen en la ardua tarea de inventar sobre los esbozos de la utopía, yo dispongo como todos los mortales, de formas caseras para tal fin, o al menos para volver a vivir sensaciones pasadas. Aunque físicamente sea imposible, me las ingenio para tener una base férrea con la que poder regresar de vez en cuando a lugares donde he estado y disfrutar de forma mística de vivencias pretéritas.

Indudablemente, la reina madre de las máquinas del tiempo caseras, aunque no sea la mejor en mi opinión, es la fotografía o los videos, pero son demasiado elementales y directos, no guardan la verdadera esencia del lugar.

Después estarían los maquinas del tiempo en forma de “recuerdos” físicos, tales como: estatuas, cuadros, máscaras, artesanía, ropa,…y toda una amalgama de objetos con cierta exclusividad hallada en esa región en particular.

Pero sobre todo, yo me quedo con la música, el gusto y los olores. No hay que mirar u observar, no hay que tocar ni palpar, solo has de cerrar los ojos y abrir la mente a la esencia del lugar para trasladarte en un viaje maravilloso al recuerdo. Tanto si la música es comprada allí como si me la llevo desde casa, me impregno de ella durante el viaje y cuando vuelvo, solo he de cegar mi mirada al presente, sentirla y revivir.

De igual forma, los olores te pueden conducir a un mercado oriental llenito de tenderetes o a una húmeda selva rodeado de exuberante vegetación sin salir del salón de tu casa. Al abrir la maleta recién llegado o cuando entreabres el armario donde atesoras las especias y aromáticos alimentos comprados en tu visita. El perfume de la ropa todavía sin lavar, esa máscara o simple recuerdo comprado en aquella pequeña tienda y que guarda toda la fragancia de aquellos lares, o saborear de nuevo la cocina degustada en su lugar de procedencia...te pueden hacer sentir toda la mágia de aquel lugar en el presente de tu hogar.



Como el café, hay olores tan intensos y únicos, que te pueden transportar a lugares lejanos con solo aspirar y embriagarte de su fragancia.



Fotos y videos te ayudan a revivir momentos pasados, pero como en este caso, la música es esencialmente más poderosa y mística.







Pero dejando atrás el pasado y como máquina teletrasportadora a nuevos horizontes y vivencias, por ahora no hay nada mejor que el pájaro metálico.
Ya en la Terminal y con un claro efecto balsámico, parece que los problemas se esfumen paulatinamente a medida que el tiempo te cerciona de tu futuro próximo lejos de allí.


Gente desconocida que va y viene, con destinos dispares y con distintos motivos. Tras el grueso cristal se pueden ver prestos y dispuestos, con sus alas desplegadas, con las puertas abiertas de par en par, las máquinas voladoras y portadoras de ilusión.







Ya en su interior y antes de que el cansancio haga acto de presencia, tienes tiempo suficiente para soñar despierto e imaginar el destino fantaseando con futuras aventuras.



Momento estelar, momento esperado. Tras la pequeña ventanilla dispones de las primeras vistas del destino final. Mares, desiertos, bosques, montañas o ciudades nunca antes advertidos por tu mirada posan frente a ti, bajo tus pies…queda tanto por descubrir.




Parece que fue ayer cuando estabas en la otra punta del mundo....y de hecho, así es.





Poco queda ya del niño aquel, al que le daba miedo volar.


6 comentarios:

El opositor dijo...

Vaya suertudo el Matt Harding éste...

Genial la entrada, tío.

Un abrazo

Jesús dijo...

Matt Harding hace eso, cobrando, patrocina chicles, el hijo de...

Y sí, todos los peques pensamos que de mayor existirá la máquina del tiempo o la teletransportadora, es algo inherente a los anhelos de la persona, todos queremos estar en otro tiempo y en otro lugar.

Maravillosa entrada.

juliobcn dijo...

Evidentemente, no diré que no me gustaría hacer o haber hecho algo parecido a lo de Matt, pero creo que salvando el primer video y la idea original, todo lo demás me parece demasiado artificial. No es la cantidad si no la calidad, al fin y al cabo.
Comparto tu opinión jesús :"todos queremos estar en otro tiempo y en otro lugar"...sobretodo cuando pierde tu equipo o tienes que hacer el pasillo al eterno rival :D

Super yo dijo...

Sinceramente excelso, de lo mejor que he leido de un buen tiempo a esta parte. Me hiciste acordar al libro de Juan José Benítez el Caballo de Troya.

Reconozco que me da un poco de miedo eso de cambiar el pasado, esa inestabilidad que antes disfrutaba hoy me parece horrible.

No se, locuras personales...

Super yo dijo...

Por cierto, he sumado tu link a la lista de links interesantes de mi blog, espero que no te moleste.

No se porque no lo habia hecho antes.

Un abrazo.

juliobcn dijo...

Thank You, Supertú!!! Lo mismo digo.
Tengo tu blog como visita obligada en cuanto a temas musicales, eres la bomba. Un abrazo muy fuerte. ¡¡¡Y que suene la música!!!